Hoy… no cierro una historia. Hoy abro las puertas de mi alma a todo lo que soy capaz de ser. He caminado por caminos donde mi luz se apagaba para encajar. He amado deseando que me elijan. He dado más de lo que tenía. He callado para no incomodar. He esperado cuando debí haberme ido. Y he soñado en corazones que no sabían quedarse. Pero ya no más. Hoy me abrazo con los brazos que antes extendía hacia otros. Hoy me miro con los ojos que antes pedían aprobación. Hoy me hablo con ternura, como una madre que despierta a su niña y le dice: “Ya pasó. Ahora sí puedes vivir.” Renazco. No como la mujer rota que necesitaba sanar, sino como la mujer sabia que ha aprendido a elegir con conciencia. Mi alma no busca perfección. Busca verdad. Mi corazón no necesita promesas. Necesita paz. Y mi cuerpo ya no quiere sobrevivir: quiere sentir, bailar, amar, crear… sin miedo. Hoy me reconozco. Hoy me elijo. Hoy dejo atrás lo que no supo quedarse para hacer espacio a todo lo ...