Decidí tomar un rumbo distinto. Después de aquel incendio, que presencie decidi tomar aire después de todo lo que había visto delante mio, ya no habia mas que hacer, ese sentimiento quedó reducido en cenizas. A los pocos dias descargué una app de citas. No buscaba pareja. Buscaba saber que se siente, que sintió ella, que vio él. De pasada saber qué se sentía volver a conversar con desconocidos después de tantos años. Era más curiosidad que estar solar. Ademas mi papel de salvadora había quedado completamente quemado. Ya no había forma de ser la misma de antes. En una de esas tardes en las que organizaba mis próximas citas laborales, apareció un mensaje en la app. Se llamaba Roberto. Fue cortés, correcto, decía venir de la capital. Le comenté que viajaría en los próximos días y de inmediato propuso vernos. Nuestra comunicación nunca salió de la app; no tenía su número ni él el mío. El supuesto encuentro terminó en nada: quiso que nos viéramos en un punto que me pareció ...