F ui a visitarla la semana que pasó, no tenía grandes ganas de verla, pero me entró la reflexión navideña, puesto que también le había prometido que la visitaría, ya se acerca el año nuevo, no es justo que espere tanto mi visita, me dije. La llamé, reconoció con euforia mi voz, programamos fecha y hora de encuentro en su casa, como siempre en realidad, nunca hemos ido a otra parte que no fuera su casa. Me había dado cuenta que hace medio año que no nos veíamos. Al llegar a su casa, me recibió como siempre, con un cálido y fuerte abrazo. Tomé asiento en la misma poltrona verde oscuro, me miró con impaciencia, quería noticias mías. En realidad no tuve mucho que contarle, todo fue muy puntual, y entrecejada, no esperando una respuesta tan simplona. Inmediamente cambió de tema, y saltó a los gatos, ¿los gatos?, ¿Qué gatos ? Le pregunté. Ella sonrio para mi, qué ¿no sabes?, me encontré una gata. Resulta que había una gatita, que merodeaba su casa. Específicamente su...