Ir al contenido principal

SENTIRME VIVA

Algo que contar muchas cosas que decir... en estos meses, en estos días, en estas horas y segundos.
Lo que escribo no es un ensayo, lo que escribo en lo que me sale en estos momentos de la cabeza, de los recuerdos de los pensamientos y los vagos recuerdos también.
Brevemente les contaré mis historia, una historia algo confusa y sorprendente.
El año pasado me sentía algo extraña y extrañada muchas cosas sin saber la razón, muchas cosas de las cuales no sabia como ir por ellas sólo sé que ellas me invadian la memoria y la conciencia.
Hasta este año que esos mensajes que salían de mi cabeza de lo más profundo y despolvado de mi ser, salió.
No puede ser, me dije con tal asusto y entre sollozo.
En esa semana pasó de todo y todo... Un Angel llegó a mí como caído del cielo, un ángel vino a darme apoyo a cuidarme y protegerme a encaminarme y orientarme.
Estuve muchos días y semanas conversando con ese bello ángel, el me dio la respuesta que emanaba de mi ser, por el di con mi respuesta y por el sigo acá.
Aveces el señor nos manda ángeles sin que lo sepamos, en señales o personas.
Ese ángel fuiste tu mi buen amigo, mi vecino... que hubiese sido yo sin ti, tu estuviste ahí en el momento exacto porque nuestro destino fue un convergemos, porque nuestro destino fue ese ayudarme.
El me instruyo y me habló de lo hermoso que es la vida, pero más que eso, me hizo verla de otro punto de vista, otro punto de vista que la hice pasar muy en alto todo este tiempo.
Gracias amigo mi ángel, porque cada día estoy mejor, porque hay razones suficientes para estar mejor...
Y gracias también al resto de personas que me apoyaron y me siguen apoyando.
Ahora ya sé quienes son mis amigos, ahora sé que el amor de padre es más infinito que cualquier otro.
Y el amor de tu amor, es lo que da más amor y sentimiento en tu ser, gracias mi amor.
Gracias a todos mis Angeles.

Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...