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LA VERDAD

Se ha pasado un año así de rápido y quizás así de lento en un comienzo para mí. Quiero contarles algo personal. No es para dejar las cosas claras. Sino para deshacerme de recuerdos. Quizás esta sea la mejor manera de liberación. Se que por más que lo escriba quedaran ahí en la cabeza, pero la percepción de verlo será distinta. Por lo tanto, es la ultima vez que lo cuento y lo escribo.
Muchas personas amigas, conocidas y no conocidas. Se hacen la misma pregunta; ¿Te has adelgazado tanto?, ¿por qué?, ¿siempre has sido así?, ¿estás sufriendo por amor?.
Actualmente lo tomo de una manera deportiva, entre sonrisas respondo con cierta ironía: "estoy haciendo dieta, quiero ser modelo". -esa no es la verdad-, lo que digo en mí ironía intelectual es un ¡qué te importa!. Son muy pocas, pero muy pocas las personas inteligentes quien lo entienden o simplemente son discretas. Y la verdad es que prefiero que la gente no me pregunte el por qué, como y cuando. Conversemos mejor de otras cosas.
La gran mayoría me ha escaneado con la mirada de pie a cabeza, se han horrorizado, ha hecho una catarsis emocional delante de personas que desconozco. Con una sonrisa entre molesta e irónica, muy en el fondo observaba que en efecto me ridiculizaba ante lo ajeno, pero también veía en su ser, que no hay nada más que una persona necia, imprudente, impuntual, testaruda y como si fuera poco indiscreta.
Lo he superado. Pero si hay algo que sí me molesta, que me lo vuelva a recalcar una y otra vez, querer saber el por qué de mi adelgazamiento. Inclusive piensan lo peor entre sus mentes. Como la anorexia o bulimia. Dios me libre de esa terrible enfermedad. Pero en realidad no es eso. Felizmente.
Meses atrás me daba vergüenza salir. Y simplemente me encerraba o esquivaba la mirada para que no me notasen. Hay gente tan imprudente, que te fusila con tanta pregunta, lo peor es que no saben llegar a ella de la manera inteligente. Y para esa gente les digo; es mejor no preguntar, porque no lo van a entender. No todos tenemos una percepción noble, no todos son empaticos. Sólo miran con simpatía haciendo una mezcla de la burla y sarcasmo con algo de frescura.
Claro, en los tres primeros meses trataba de explicar no con detalles, pero sí, el echo de lo que me sucedía suponiendo que lo entenderían. Pero fue en vano. Me maté explicando una y otra vez sin lograr que me entendieran. Desde ahí aprendí a no dar explicaciones de mi vida. Dejárselo para una persona sensata o un profesional.
Este año para mí ha sido muy lento y rápido. Cual caja de cambios de un auto.
La mayoría me pregunta; "¿este año ha sido para ti malo, no?", y yo respondo: "no, ha sido muy revelador, muy claro y sanador". Y estoy muy agradecida a las pocas y muy pocas personas que me ayudaron en esta aventura y también a la fe en Dios.
Hace un año, tuve unos síntomas alérgicos, en realidad no sabía lo que tenía. Pero a su vez sentía algo, algo muy extraño. A los pocos meses fallece mi abuelo. Su partida fue tan inesperada. Me dolió en el alma. Eso fue una gota que colmo mi vaso. Poco a poco me volví inapetente. Simplemente se me fueron las ganas.
Este año, fui hacerme ver. Fui donde tres médicos para ver del tema alérgico. El primero me dijo: "Es alergia, toma esto. Y no comas esto, ni esto, ni esto...". Practicamente no comiera nada. Las pastillas no me hacían efecto. No lo eran todo. Tenia algo mas ahí adentro pero no sabía que era.
Fui a otro medico fulminante, quien es el segundo. Me hizo un breve análisis. Y sin bacilar, sentenciandome a la muerte me dijo: "Tienes bronquitis y fibrosis, pero te vas a sanar con estas pastillas". Mientras que por mi mente me preguntaba: "¿cómo voy a tener bronquitis?, si no tengo fiebre ni tos".
Llegué a casa, prendí la computadora, busqué en internet sobre esta enfermedad. Y me puse a llorar. Lamentablemente la fibrosis es una enfermedad que va deteriorando los tejidos de los bronquios, y sus síntomas son adelgazamiento, perdida de apetito, etc. La manera de controlarla es distinta, es un tratamiento arduo. Fue demasiado. Me derrumbé en segundos. Que alguien te diga que pronto te vas a morir, es terrible. Tan joven, un futuro por delante. Es terrible. Peor aun que relacioné los síntomas de pérdida de apetito y adelgazamiento. Colapsé.
Fui donde otro tercer y ultimo médico. Justo esa semana fueron de gran esperanza y buenas noticias.
La primera, porque llegué a manos de un buen medico (físicamente).
La segunda, porque me encontré con un amigo en la red quien no lo veía años, el fue mi luz.(espiritualmente); y la tercera porque al fin alguien me dijo lo que tenía con exactitud, (psicológicamente).
En efecto, todo esto ocurrió pasada la semana de aquella errónea noticia. Lo último me desmoronó emocionalmente y psicológicamente.
La médico con una tremenda paciencia y gran motivación me descarta de toda enfermedad maligna. Muy contenta me dice: "regresa en unos meses, usa esto todos los días (inhaladores), y veras que pronto dejaras de usarlo, sólo es temporal". Sonreí de esperanza. En efecto, los inhaladores cumplieron su cometido al pasar los meses. Agregando a esto la homeopatía que me es una maravilla.
Mi amigo, a quien me encontré después de muchos años en la red. Me animé en escribirle, contándole mis cosas. El tan dedicado y paciente. Me muestra como llegar a la verdad en el fondo de mi ser. El fue instrumento de sanación espiritual en mí. Siempre me escribía dandome pautas precisas a seguir. "Una vez que hayas obtenido una respuesta de raíz, sanaras, pero eso sí, el camino es largo pero satisfactorio de acá en adelante. Así como el embarazo. Nueve meses llevando a un bebe en el vientre. No es fácil. Pero al final se obtiene un regalo gratificante. La aceptación cura el alma, acéptalo y verás". Esas fueron sus palabras.
Y la última persona, una psicóloga. Quien se convirtió en mi amiga, a quien le confió mis cosas personales. Ella fue quien me dijo lo que me pasaba. "Has manejado tan bien el control de tu vida, que llenaste tu vaso guardándote cosas. Son esas cosas que debes de botar".
Me acordé de mi amigo. "El camino es largo y satisfactorio". Opté por esa opción. El camino largo.
Para esto me recomendó no trabajar, no estudiar, por el momento. Tomarme unas vacaciones cuando yo me sienta nuevamente segura de comenzar. Mientras tanto actividades manuales.
Semanas atrás ya había creado el blog, como también comencé las clases de yoga. A la psicóloga le pareció fantástica la idea. Que hiciera las cosas que me gustaban. Eso hice. Y eso hago actualmente. Hago las cosas que me gustan y me llenan.
Poco a poco me fui adelgazando y unas palabras brotó de mi conciencia; "Una vez que botes todo, empezaras de nuevo y mejor, con otro mejor semblante. Aléjate de lo que te hace mal".
A principios de año, cuando me preguntaban los indiscretos por qué me había adelgazado. Llegaba a casa y lloraba, a veces lloraba de la nada sin saber el por qué. Y recordaba las palabras de mi amigo. Escribelas, ve relacionando.
Después de medio año, poco a poco empecé a entrar en confianza en mi misma. Me había alejado de todo y de todos. Me encerré.
A partir de ese medio año hasta ahora he empezado a ver la luz con más claridad.
Me han pasado y he visto cosas buenas como malas. De las malas ni hablar. De las buenas sí.
Todo este tiempo he aprendido a canalizar mejor mi vida, he aprendido a ser un mejor ser humano, en lo personal, laboral, estudios y en lo social. He aprendido a no burlarme del dolor ajeno. A ser mas prudente en mis comentarios como en preguntas. A saber respetar los silencios ajenos.
Tengo nuevos hábitos, y he dejado habitos que quedaran en el pasado. He aprendido a decir no cuando es no, y si cuando es sí. He aprendido a entenderme y a su vez a entender mejor a las personas.
A no tomar las cosas porque ya, sino con sabiduría. A ser más creyente (Dios) pero también de tomar las cosas con pinzas. (rumores).
He aprendido a respirar mejor, gracias al yoga, He aprendido a conocer mi cuerpo, a saber que me pasa y relacionar el por qué de las cosas. He aprendido a no tomar pastillas y que mi cuerpo se cure por si solo, gracias a la medicina natural.
He aprendido viendo mis errores en otros, y corregir actitudes personales. Pero también he aprendido sobre todas las cosas ha escoger mejor a mis amigos, he aprendido a ver mejor las caras de mi prójimo, con el bien y con el mal. Y otra de las cosas. A no dar explicaciones y exactitudes de mi vida a gente que lo va a promulgar a los cuatro vientos. Sigo y seguiré aprendiendo.
Por eso digo que los seis primeros meses fueron lentos, distorsionados, temerosos, inseguros. Y estos seis últimos meses de este año. Ha sido para mi maravillosos, recuperando cosas mías y dejando cosas del pasado que en el pasado quedaran. Ahora tengo nuevos amigos, me siento más segura, atenta y constante.
Ahora le pongo más valor y sentido de la vida. La felicidad no está en lo material, ni la paz en la soledad. Está en uno mismo. En llenarse de esas cosas que a uno le gusta y le nacen ser. Ser lo quieres ser, expresarte bien, decir lo que sientes con sensatez. No huir de los problemas, sino por el contrario enfrentarlos. Ser constante. Las pastillas no sanan, calman. 
Gracias a Dios quien por medio de señales he vuelto a nacer de un modo distinto. Y sobre todas las cosas he recuperado nuevamente mi sonrisa. 

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