Ir al contenido principal

EL AMOR EN TIEMPOS DE COLERA

El amor, el amor, ese amor que nos eleva las hormonas y nos hace suspirar de alegría, que al momento de verlo o verla. Nuestro cuerpo se nos descompone, la piel se nos va hormigueando, respiramos entre cortado . Nuestro estomago se nos esconde para luego achicopalarnos en cuanto lo/a veamos.
¡Ay el amor!. Que lindo es estar enamorado/a de ese ser tan humano, tan lindo/a tan todo y tan estúpido a la vez que nos hace perder el sentido de nuestra propia vida.
Ya no vivimos para uno mismo, sino para el/ella, hacemos cosas impresionantes de las cuales uno nunca lo hacia, y si lo hacemos es por complacer. Por complacerlo/la para inyectarle en la memoria que lo queremos, lo estimamos, y buscamos un poquito de su mirar, un poquito de cariño. Con el tiempo se convierte en pocoton y cuando menos lo piensa sale nuestra verdadera identidad. La rebeldía.
Al diablo con los detalles, la complacencia;"no me estas demostrando nada y lo di todo por ti, todo". Así es cuando el dulce amor pasa a ser agrio. Sobre todo con los hechos y actos de nuestro buen/a amado/a.
Enserio. De lo que resulto bonito en un momento pasa a ser horrible. En lo personal tengo muchas anécdotas que algunas vez fueron billis, fueron mas que eso. Repudio ante esa persona.
Enserio, pensaba que era yo. Pero me doy cuenta que eres tú, el anormal, con el quien pensé encontrar alegrías y salí por tristezas, con quien pensé tener diversión y pase a tener penurias, del quien pensaba que era tranquilo para que después piense y hable mal de el. Pues esa es la verdad. Mi amor hace algún tiempo se convirtió en cólera en mucha cólera contenida y ahora, ahora te rechazo.
Con los tipos con quienes he salido me ha dejado constancia que más he ido alimentando mi ira que el mismo amor.
Su comportamiento tan infantil, inmaduro e irracional, me daban unas ganas de mandarle por un carajo. A decir verdad uno que otro hacia muchas preguntas que me molestaban, uno que otro controlador, celoso, obstinado y terco. Para el peor de los casos no entendían lo que era uno ¡no! como respuesta.
El cariño que tuve algunas vez por estas personas se fue desvaneciendo de un sorbo. Fue un fuera de mi vista, no te quiero ver, ya no te necesito.
Habían momentos en que hoy día nos podíamos decir muchas cosas, pero de esas muchas cosas que hablaron algo no te cuadro por ahí y al día siguiente te cambio la cara. Empezaron a venir falsos pensamientos o tal vez verdaderos. Ya no sabes como actuar. Entonces te desconectas de el. Es ahí donde empiezan los problemas. Siempre hay que buscarle las cinco patas a la mesa.
Los mensajitos, las llamaditas y la ilusión pasaron a otro plano. Ya nada es lo mismo que ayer. A veces pienso que ahora no eres tu, sino soy yo.
El amor es así, o mejor dicho los sentimiento son así, actúan así, histéricos y confundidos, por tonto orgullo uno dice lo que piensa hace lo que cree que es debido pero a la hora de la hora no es como parecía ser.
Ahora entiendo que el amor, siempre esta ahí solo que esta dormido, el amor que puedas tener hacia otra persona no tiene precio, pero ante un hecho reaccionamos de una forma muy violenta, es nuestra naturaleza. La ira se acentúa mas. Nuestro orgullo sale a relucir, decimos cosas hirientes. El amor y las palabras bonitas quedaron a un lado. Cuando menos lo piensas, lo dejaste ir. Fueron tus cinco minutos de cólera racional o irracional, lo que fuese ya lo dijiste, ya todo esta dicho.
Te vuelves a enamorar y sucesivamente la diferencia es que uno mas que otro te puede hacer sentir tan bien como tan mal. Te puede hacer sentir muchas cosas, sigo esperando que la cólera se convierta por estos tiempos en amor.



Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...