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CUIDADOS EXTREMOS

Sentimos miedo, mucho miedo. Nos criaron inseguros, nuestros padres pensaron que esa fue la mejor forma de criarnos, simplemente querían protegernos de todo mal y asecho, fueron sus propios miedos que nosotros adoptamos, y aun no lo superamos del todo. Nos sentimos débiles, sentimos que sin su ala protectora no somos nada y no vamos mas allá de lo debido. Sí, es un echo somos inseguros.
Ellos no lo sabían, yo tampoco. Lo supe recién cuando no me atreví hacer una cosa solo, no me atreví ir solo a tal lugar porque le temo a la soledad, no me atreví a tomar esa bebida porque pueden sentirme el aliento y no quiero causar problemas. No me atreví a viajar solo porque no me siento capaz de conocer mas allá de mi propio limite que conozco. Soy un cobarde, admito, lo sé, no puedo con mis miedos internos.
Las enfermedades que ahora me producen son causa de mis propios miedos, las enfermedades que tuve en mi niñez y mis padres trataron de que no juegue con ello ni con el otro es porque sencillamente no querían que me enfermera, tal vez porque no había el dinero suficiente para ir al medico. Pero viendo a otros niños de pocas condiciones viviendo en un clima y ambiente natural de la vida misma, no les pasa nada, comen tierra, viven de ella, juegan, comen con las manos sucias y no les pasa nada. Y yo que nací en un hogar estable de condiciones prosperas de padres fuertes, nos preguntamos y el por qué soy tan inseguro, tan imprudente, enfermo, paranoico, impulsivo y temeroso.
Por que no me puedo arriesgar a más, a que le tenemos miedo, cuales son esos miedos que nos humillan y nos carcomen la piel. Aun no podemos vencerla, no es fácil, pero si es todo un reto que conlleva tiempo y constancia.
Y regreso al principio, mis padres no fueron perfectos, ellos aprendieron de sus padres y así sucesivamente, tal vez su juventud o adultés hicieron que optaran por esa crianza, pensando que era la ideal, pero no sabían que al contrario. Solo están alimentando a sus propios de mas miedo que ellos mismos. A que cuando crezcan no resuelvan sus propios problemas de la vida misma, a no conocer su propio cuerpo, a no explorar mas allá de sus limites, como todo niño que es innato en sí a la curiosidad misma. Simplemente nos cortan y nos perfeccionan las alas de tal manera que cuando crezcamos o volamos bien, volamos torcido o simplemente no volamos.
A donde puede llegar el cuidado tan extremo, de niños a moldearnos como adultos. Los adultos no lo entienden y es que ya se olvidaron conforme fueron crecieron, tal vez le dieron la razón a sus padres o tal vez como yo, no le doy la razón a sus miedos y cuidados sobreprotectores.
Ahora me doy cuenta que la felicidad no es lo material, sino dejar que todo venga como debe ser. Veo a esos niños de escasas condiciones, viven en su mundo, son mas felices que un niño encerrado sin disfrutar de la vida misma.
Y recuerdo esta sublime frase, sin dejar de lado la responsabilidad: "con una mano la miel y con otra la hiel".



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