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LABIOS DE SEDA

El es tu amigo o tal vez tu mejor amigo. Sientes mucho cariño por él, lo quieres mucho, no sabes lo mucho que significa para ti tenerlo cerca. Tal vez él no lo sepa, o quizás no le interese mucho tu discurso hacia él. Simplemente y llanamente hay atracción.
Es esa atracción, donde ambos sonríen, donde uno sabe del otro, donde se cuentan sus cosas. Ambos saben lo que son y lo que tienen. Es esa mirada picara en la cual destella felicidad con aventura acompañada, es esa tocada de manos en que tu te sientes protegida, es ese abrazo caluroso y no haces más que suspirar y querer permanecer el resto de tus días emborrachada de ternura, son esos labios tentativos que te miran y no saben adonde ir, no saben adonde reposar, los vuelves a mirar y lo seduces, le juegas una mala pasada, tal vez una travesura del aire, la verdad es que mueres por desahogarte solo rozando sus labios, saber el sabor que llevan, beber el aliento del amor, y sigues ahí esperando que algo inesperado suceda. Hasta que finalmente sucede. Entre caricias tímidas y sonrisas camufladas, te toma por el cuello, acaricia tus cabellos, él sabe que eres su mejor amiga, él sabe que eres dulce y linda, el tiene una espina metida allí adentro, quiere saber a que saben tus labios.
Te sonríe, y se da de valor para rozar tus labios, se acomoda bien, inclina un poco el cuello, y tu sabes en ese breve instante que lo ansias con locura, quieres que siga, y vaya con fuerza y finalmente te bese incesantemente y sientas que es reciproco. Qué el cariño que le tienes es verdadero.
Te besa, ambos se besan, el abre los labios para poder deleitar cual fruta fresca de tus besos, tu sigues la corriente, no sabes que más pasará, solo te dejas llevar y quieres que siga, que no pare, porque es amor lo que sientes.
El beso se detiene, ambos se separan lentamente, se miran a los ojos, ¿notaste el brillo de sus ojos?, parpadeas, volteas la mirada, lo vuelves a mirar, y ahí esta él, te abraza y te dice lo mucho que te quiere. ¿lo sentiste?, es el palpitar de su corazón. Estas enamorada, y no sabes si es real o fantasía. Estas confundida, porque no sabes en que quedará todo esto, sólo quieres volverlo a besar y que el día no corra. Quieres estar así con el. Los dos juntos.
Te quedas pensando en el sabor de sus besos, que tal beso, que tan profundo fue, beso bien, beso mal, te cuestionas, sólo sabes que te encantó la suavidad de sus labios, el rozo de su lengua con la tuya, fue un beso sensacional, te quedas privada, y quieres revivir ese momento. Necesitas verlo nuevamente, ya será la próxima te dices, a la próxima llevaré un carmín en la boca.
Ambos se vuelven a ver, sonríes, el también lo hace, conversan un poco de esto y de lo otro, mientras tu quieres que vuelva a suceder, no sabes como llegar a ese punto, le das señales, espero que él las pueda descifrar. Él por su lado espera encontrar la oportunidad para tomarte por el cuello y otra vez besarte y es qué lo dejaste con la miel en los labios. Aun no está muy seguro de lo que quiere contigo, sólo es consciente que lleva un privilegio de ti en los labios, nada más.
Es el momento, clavan fijamente la mirada, no pueden más, mentalmente se dicen bésame, de un impulso el cuerpo reacciona en cuanto menos te des cuenta ya estas con los brazos alrededor de su cuello, es un beso desenfrenado, destella llamaradas de pasión, sus manos recorren por tu cintura, y quieren seguir bajando un poco más, tu le insínuas con el stop de tus manos que aun no es el momento, sólo quieres besarlo, el te vuelve a insinuar con la fuerza de sus brazos que este es el momento para complacer al amor. Es ahí en ese momento donde tu te das cuenta de tu amor propio y el propio amor de el hacia ti. Te calmas, cambias la temperatura de cuerpo y le bajas a menos cero. Entendiste su mensaje, ya te quedó claro. Dices alguna excusa que se te viene a la cabeza, y sales corriendo.
Te quedas pensando tras tu huida, si volver a besarlo a la próxima y llegar hasta lo inevitable, o dejarlo flotando en el aire con el simple y llano rozo de tus labios de seda.
Entonces te quedas pensando... y te dices: sólo una noche que más da...
 

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