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INESPERADA VISITA

La ultima vez que conversé con mi abuelo fue hace tres años, meses antes de que fallezca, en realidad a toda la familia nos consternó su pérdida. Se encontraba bien, se veía bien, controlaba su diabetes haciendo dietas y tomando medicación recomendada por el médico, en fin.
Una mañana recuerdo que fue a la casa, de visita a ver como andaba todo, se sentó en el sofá del recibidor y conversamos de muchas cosas, de la política, de mis estudios, -en ese entonces ya había acabado la universidad y solo esperaba terminar mi curso de titulación- y le noté en el brillo de sus ojos una emoción interna, era como un orgullo atravesado en la garganta y que no me lo supo decir, pero le leí sus gestos y eso me conmovió y entendí que en realidad yo era el orgullo de su corazón. Me habló de la abuela, le daba mucha pena su estado y temía que en cualquier momento ella partiera, tal vez eso le afectaba. Seguido de eso, me dijo que siempre la vaya a visitar, que la viera y la cuidara.
Esa fue la ultima conversación que tuvimos plenamente admirable, confiable y gustosa.
Meses después el falleció repentinamente, no nos explicábamos, yo tampoco. Esa tarde que él falleció sentí una corazonada dentro de mi y como una voz susurrándote al oído escuche la voz de mi abuelo: "cuida a tu mamá, la casa es para ustedes". En ese instante me quedé de una pieza por unos breves segundos, y comencé a llorar como nunca, grité: No, no, no puede ser.
Esa tarde tuve clases de inglés, al llegar me senté y estaba desconcentrada pensando en la voz de mi abuelo, si era mi idea, o es que estaba loca. Aun así me sentí inquieta y no presté atención a la clase, sólo quería llegar a casa. Al acabar las clases quedamos en comer pizza con una amiga y en ese entonces con mi antiguo enamorado.
Al llegar a la pizzería seguía ensimismada, pensando en el supuesto mensaje mental de la voz de mi abuelo, que lo escuché y lo sentí tan real. No pude más, al terminar la cena, le dije a mi ex chico que me acompañara antes a la casa y me esperara en la puerta principal.
Al entrar encontré a mi mamá ordenando algunas cosas, acongojada, y me dijo: "Papá, acaba de partir". Ambas nos abrazamos y reventé en llanto, me dijo que todo había sucedido después del almuerzo. Salí donde mi ex chico y lo abracé, le conté lo que había sucedido. Ese día no salí y en los posteriores tampoco.
Estando en mi cama echada casi moribunda de dolor, pensé que el susurro de la voz de mi abuelo tintineando en mi cabeza había sido cierto. Mi abuelo tuvo la bondad de despedirse mí. Y yo no supe como despedirme de él. Fue la parte que más profundizó mi alma.
Con el paso de las semanas y los meses, mi alma, mi corazón y recuerdos se sentían abatidos, rotos, no encontraban la paz ni mucho menos la armonía, poco a poco dejé de comer porque no sé me antojaba comer. Yo no me lo había propuesto, sencillamente todo mi ser comenzó actuar así como una especie de luto.
Aquellos meses de melancolía, me sentía tan mal, y conversaba entre mis pensamientos con mi abuelo. A los días, sentí una fragancia agradable en la casa, no me lo podía explicar, nadie había hecho limpieza, ni mucho menos tienen la costumbre de echar aerosoles aromáticos en la casa, exactamente lo olía en un lugar particular de la casa y era casi a diario, era un aroma de flores, que con sólo olerlo  se sentía la paz misma, se me vino repentinamente a la cabeza, que podría ser la presencia de mi abuelo. Otro día cualquiera en el mismo lugar también lo volví oler, me quedé hipnotizada por tal aroma, y me dije: "si eres tu abuelo, y vienes a visitar la casa y a la familia, bienvenido seas, debes estar en el paraíso de seguro", una parte de la casa se penetraba ese aroma tan distinto y pacifico. Si ese aroma trae paz, ahora se que el paraíso debe ser extraordinariamente maravilloso. "Abuelo perdóname si alguna vez te reproché, si en algún momento de mi vida pensé mal, nunca te dije lo mucho que te quiero y lo cuanto has representado paternalmente en mi vida. A pesar de todo te quiero y quiero que me perdones, y si en algún momento hubieron diferencias estas perdonado abuelo, te lo digo con todo el amor y el corazón blando. Puedes irte en paz, siempre te llevaré en mi memoria y en mi corazón de por vida".
Entré a mi habitación y a la media hora vuelvo a salir e instalarme en el mismo lugar donde capté el aroma, ya no estaba. había desaparecido.
Una noche  de invierno, me sentía tan mal, que lo llamé a mi abuelo, quería recuperarme y restablecerme, que me ayudara, y no me dejara. De pronto aunque parezca de película, nuevamente sentí un tibio vientecillo, a pesar que todo estaba cerrado en mi habitación, de pronto una hoja de papel comenzó a sacudirse sutilmente, tal vez como diciendo, aquí estoy. Y nuevamente sentí la paz, y entendí que el poco a poco se estaba despidiendo de la familia y con el paso del tiempo su presencia era cada vez menor.
Ahora lo escribo, porque ya pasaron tres años, porque le pedí sanación y así fue. Ahora cada vez que llego a la casa lo veo su foto y la cajita puesta en una mesita de la sala porque su cuerpo fue cremado, me persigno en consideración de respeto y que él siempre será la roca de mi vida.
Ya no vuelvo a sentir aquel aroma a flores, pienso que ahora, sí, su alma entró para siempre al cielo, por medio de nosotros en oraciones y sobre todo en mí por el mismo amor y perdón que brotó en mí y sé que en algún momento de nuestras vidas espirituales nos volveremos a reencontrar y para la eternidad.    
 
   

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