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COLECCIONISTA DE BESOS

Hombre

El es Antonio, un chico literalmente solitario, no es porque se sienta solo, sino porque le teme al compromiso. Ha tenido una enamorada formal, las demás literalmente conocidas en su circulo de amigos y el resto son placeres del momento.
Antonio es de esos tipos fuertes, poderosos, pero tiene algo en la mirada que demuestra fragilidad, tal vez sea ese, el encanto escondido del que no sabe. Tiene un peculiar encanto en el gesto de su mirada, que lo único que atrae es a mujeres de todas las personalidades como abeja a la miel.
Uno de sus primeros besos lo tuvo, a los catorce años de edad, cuando conoció a Lissa María, ese beso significó mucho para él, y soñó que en algún momento de sus vidas se volverían a reencontrar, aunque sólo fue pasajero. Con el tiempo ella se mudo de ciudad. Y nunca se supo de ella.
El segundo beso incluido la blanda y fantástica lengua lo hizo con su mejor amiga Rossana, conversando de la vida una tarde de verano, cuando en ese momento pasó y se dejaron llevar, a partir de ese entonces se veían a escondidas, sólo para besarse y con el paso de los meses la decepción le llegó, Rossana le manifestó abiertamente la presencia de su novio.
Con el tiempo conoció a Ingrid una chica bella y educada, al principio el estaba en duda si formar una relación seria con ella. Una noche conversando, ambos se apoyaron mutuamente y se besaron, el notó una frialdad de su parte, y desde ese momento supo que ella no era para él.
A Carly, la conoció en un night club, es una bailarina profesional, con ella aprendió ciertos tips de la vida más que suficiente, pasado el tiempo entendió la ausencia de Carly, ya que ésta no le prestaba mayor atención, ya que andaba en búsqueda de hombres novatos en la materia.
Años después conoció a Evonny, una chica súper divertida, al principio su amiga, y como su amiga, lo que le gustaba de ella, era justamente que ambos congeniaban bien. Él, la invitaba a salir, se preocupaba mucho por ella, de pronto se besaron y se volvieron a besar en los próximos días. Ambos quedaron prendidos del efecto del amor. Él nunca había sentido tal entusiasmo que por propia voluntad, le regalaba un ramo de rosas, la invitaba a los mejores restaurantes a cenar, paseaban y el se encargaba de los gastos. Una noche de húmeda, él decide ir a visitarla sorpresivamente, al momento que esta por llegar al piso de su departamento alguien se adelantó a tocar el timbre, el espero escondido detrás del muro, de reojo pudo notar que ella salió a su encuentro y de un brinco saltó a los brazos del otro hombre desconocido. Antonio no hizo nada, se quedó inmutado ante tanta claridad, quiso saber más de ellas, y sus ilusiones fueron desechas.
Al año siguiente tuvo una relación formal con Marissa, una chica realmente simpática y carismática. Olvidó lo que pasó con su antigua chica, y quiso volver intentarlo esta vez tomando más interés en la relación y así pasaron tres años y la relación se volvió monótona, de alguna forma, él se había acostumbrado a las actividades de ella, y viceversa. No había más cosas por hacer o innovar.  La relación cada día iba más a pique. Ella conoció a alguien más, y el en un momento de embriaguez besó a la mejor amiga de ella. Sólo quería regresar a su vida antes, tal vez no quería olvidarse de sus antiguas hazañas, que no pasó más de un día.
Estando con sus amigos de la promoción de la universidad, decidieron ir a una discoteca a conocer chicas. Una vez más Antonio conoció casualmente a una chica solitaria bailando sola, se veía ligeramente ebria y feliz, ella lo tomó por los brazos, ambos bailaron juntos, se besaron con desenfreno. Y al día siguiente recordó que se olvidó de preguntarle su nombre.
Estando en el trabajo, Antonio conoció a su nueva asistente, ambos se acompañan y hacían los trabajos juntos, en un momento de descuido él la mira fijamente, se levanta, se acerca a ella, la toma del rostro y la besa. Era su amor secreto y clandestino. Siempre lo hacen a escondidas. Y a la vez con otras. Optó por esa personalidad y no sabe por qué.

Mujer

Ella es Lucia, una mujer sin escrúpulos, calculadora, desafiante y manipuladora. Tiene su encanto, y en su mágica sonrisa, los ojos brillantes cual luna llena. Ella no sabe por qué eligió ese camino, en el fondo todo lo que hace, es inconscientemente, sólo sabe decir que hay que aprovechar los momentos mágicos que te brinda la vida. Tal vez sea, porque nunca tuvo una buena relación en familia, aun no esta segura, no sabe y tampoco le importa saber.
A los quince años de edad tuvo su primer beso con el primer amor de su vida, su amigo Fausto, ambos eran del mismo vecindario. Él, un chico tranquilo, tocaba guitarra y sus cabellos semi largos le daba un estilo de libertad y rebeldía. Ella lo quería, y sentía que lo amaba desde ya, juró qué de por vida estarían juntos, pero sólo duraron seis meses. Los primeros besos fueron torpes, y los subsiguientes fueron mágicos, tenían ese manjar en los labios que le hacían devorar.
Con el paso de los meses, a su corta edad, tuvo su segundo enamorado, Augusto, lo amaba, era un chico sumamente rebelde, ambos se encontraban a la salida de la escuela, se ocultaban en un callejón de algún vecindario, ambos llegan a su máximo nivel con sólo besos, con el tiempo terminaron porque ella lo encontró con otra chica más alta e intrépida que ella.
Al año siguiente se enamoró perdidamente de Juan José, un chico guapo, cortes y cariñoso, lo buscaba a diestra y siniestra. Este no tenía intenciones de enamorarla, pero ella quería algo más que una simple amistad, lo fue a buscar a su casa, conversaron un poco y repentinamente ella se lanzó encima de él robándole varios besos de amor. El chico se quedó pasmado y abrumado que ya no quiso saber de ella.
Los años avanzaban lentamente, y lucia con sus amigas se reunían a la salida de la universidad, conversaban de chicos y de cuantos amoríos habrían tenido durante la semana. Acordaron en ir a la discoteca. Allí conoció a Diego, un chico terriblemente guapo, no era de la ciudad, venia de vacaciones, ambos bailaron hasta más no poder y de pronto se besaron, ambos apuntaron sus números telefónicos, después de eso, poco se supo uno del otro.
Estando en la universidad, dentro de su salón de clase, de juego en juego tuvo un ligero romance con su amigo, Hugo, ambos sabían perfectamente que querían jugar, y nada más, de beso en beso sin que nadie se diera cuenta ellos aprovechan el momento. Con el paso de los meses ella se fijo en una chica de otra facultad y la dejó esperando en el aquel banco cerca al parque de la facultad.
Conoció a otros amigos de la universidad, por aquellas fiestas de fin de ciclo, se hizo amigo de uno de ellos, llamado Salvador, se gustaron de momento. Estuvieron saliendo por varios meses, a Lucia le encantaba como besaba era diferente a todos los que había besado. Él tenía ritmo en los labios y en la excitante lengua. Con el tiempo él decidió regresar con su ex enamorada porque le seguía gustando.
A Lucia le invitaron dos amigos a una reunión en la casa de uno de ellos. Sólo estuvieron los tres, uno de ellos sacó una botella de whisky y comenzaron a beber y conversar, uno de ellos tuvo una idea de jugar a preguntas y respuestas, de juego en juego, llevó a otro, y los tres terminaron besándose mutuamente con Lucia, por su parte iba descubriendo más sensaciones, de nuevos e inquietantes besos que la hicieran sentir mujer y deseada. Al día siguiente ambos amigos olvidaron lo sucedido y ella seguía buscándolos. Entendió su alejamiento y decidió buscar nuevas sensaciones que le permitieran vibrar de por vida, aun sigue buscando y sigue coleccionando besos y relaciones fortuitas, muy en el fondo sólo desea ser deseada y nada más.

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