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EL JUICIO Y SUS DOLORES

La mayoría de las personas a quienes les he escuchado decir, coinciden en los mismos síntomas. La primera persona a quien le escuché quejarse, asustarse y achicarse de dolor fue a mi mamá, En ese entonces yo tendría entre cuatro o cinco años, ella, se había sacado la bendita muela del juicio, después de su recuperación absoluta abruptamente emocional, me dijo que el dolor es intenso, y cuando yo llegará a la suficiente edad me saldría ese diente. Desde esa fecha guarde su miedo en mi mente, no sé si para mal o para bien, pero no voy a negar que siempre le tuve miedo a esos dientes.
Que recuerde, en mi desarrollo infantil, era fácil sacarse una muela, no dolía, era súper sencillo, se podía comer con facilidad, no había inflamación ni por qué tomar mendicación alguna. Todo era simple y hasta ahí no tenia traumas. 
De hecho, cuando seguí creciendo, y tuvieron que colocarme brackets, no me sugirieron operarme de la tercera molar y tampoco lo hubiese aceptado por el temor. Es mas el solo hecho de usar brackets me causo un dolor intenso, que el dolor se quedó tan guardado en mis recuerdos y sensaciones corporales. 
Al llegar a la etapa sensata de la adultez, escuchaba amigos y amigas aquejarse de esas benditas y mal queridas muelas, todos me repetían lo mismo, una mala experiencia, me compadecia de ellos, pero no podía imaginarme su dolor, creo que me imaginaba lo peor de todo solo a ver que era una de las ultimas muelas al final de la boca, pero parecía inalcanzable para la extracción, no sé como los odontólogos pueden trabajar tan bien en ello, es un trabajo en que se requiere mucha fuerza muscular. 
Algunos años atrás, sentía unos pequeños dolores justo ahí, en la vulva del diente del juicio, estaba por brotar, sentía como un cosquilleo y también molestia al comer. Al año siguiente metí mi dedo y noté que ya había crecido un poco, entonces me asusté, tenía miedo, pero también no soportaba los dolores que me vendrían después. Decidí no tomarle mayor importancia y seguir con lo que venga.
Este año, no lo soporte más, ese diente malicioso, estaba presionando el resto de mis dientes buscando espacio, la mandíbula se me partía en dos, lo que pasó a un miedo por esa muela, se convirtió en gritos de auxilio, me decidí a sacarla de una vez por todas, me inyecté dosis de tranquilidad y así fue, ese mismo día salí a buscar ayuda y la encontré gracias al cielo.
He estado en la silla de la corte suprema, sentada esperando que yo gané ese bendito y suspirante juicio para irme en paz. Después de hora aproximadamente, con dos dosis de anestesia local, pudieron extraerme con éxito la muela, era como ver el nacimiento de un crio, y salió después de tanto sacrificio, decidí conservarlo y no dolió como yo pensaba que dolería, en realidad no duele la extracción, lo que duele son los forcejos traumáticos que recibe el músculo o el mismo hueso. 
Ahora estoy con mis dolores post parto, tomando pastillas para la infección e inflamación, así como echándome presas de agua caliente o papa en rodajas para que me refresque, me ha aliviado todo, como un poquito mas, estoy haciendo dieta a la fuerza, pero ya estoy mejor.
Es la primera vez que alguien me saca un diente, el odontólogo se sorprendió que conservara mi diente, para el también era la primera vez. Le tomamos foto al diente, me dio recomendaciones.
Llevo tres días de mi experiencia, no le he tenido miedo, sólo que estos dolores post traumáticos me han hecho recordar a los dolores de los brackets, con la diferencia de ser un solo diente y no tener inflamación en media mejilla, ya pasará me digo, ya pasará.

 

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