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NIÑERA, NO GRACIAS

Amo a mis pequeñas sobrinas y mi prima. Cada vez, que sus mamás me piden que las cuide, acepto con gusto, no es que suela pasar todos los días, pero ya se ha vuelto un salvavidas para ellas, es bueno tener un salvavidas, pero que si se están ahogando a diario, es porque no saben nadar. Lo siento pero ya no puedo seguir ayudante más, finalmente es mi conclusión.
Es mi naturaleza jugar con cada una de ellas, es cierto me porto cual niña de cinco años, educo y hasta pienso que lo he heredado de mi padre, o en caso contrario en mi antigua vida habré sido una nany, no lo sé, en cuanto llegan cada una de sus madres, me miran, con mucho contemplación, y en algún podrían estas pasar desapercibidas como las tías, porque más madre parezco yo.
Juego con ellas, pero no me da derecho de portarme como a la altura de una madre biológica. Quiero a las niñas y eso es más que suficiente, por el momento tengo otros proyectos en mente. Las mamás me dicen que quieren que las cuide a sus hijas, yo las veo con mirada inquieta, pues más bien parecen las brujas del cuento de la cenicienta, de esas que me habla una de mi sobrina cada vez que quiere que lea el cuento. Entonces veo, observo y me digo; ya hice mucho. Sonrío, no quiero ser descortés, dejándole en claro mi posición de familiar sin ningún pago alguno, y solo es un servicio a la comunidad, llegan a entender a tientas mis palabras y tratan de querer aprovecharse de la oportunidad. Quiero respirar lo más profundo que pueda, porque una vez más no quiero ser descortés, ganas no me faltan de decirles en sus caras lo mala madres que son, descuidadas de sus hijas, irresponsables y falta de tacto afectivo. Me sacudo y vuelvo a sonreír, me excuso y finalmente entienden el mensaje.
Cuidar hijos ajenos es de alto riesgo, puedes encariñarte tanto, que puedes acogerlos como si fueran tuyos, o como en descuido puede ocurrir un accidente, hay tantas cosas que pueden pasar como no, en mi caso por lo general yo termino con la espalda quebrada, y el cuerpo deshecho, los cabellos alborotados y un leve dolor de cuello y cabeza, para niñera, no gracias, contraten la suya he dicho.  

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