Ir al contenido principal

BIENVENIDO VERANO


El sábado pasado me fui a la playa sin querer, es decir un día para otro lo plantificamos todo. Todo comenzó con un mensaje por el whatsapp de mi prima, quien tenía muchas ganas de broncearse y aprovechar los pocos días de vacaciones que le quedaban. Pues aprovechamos y creé un grupo por la aplicación, integré a los primos y así fue como pudimos intercambiar compras y gastos.
Al día siguiente desperté faltando diez minutos para la hora pactada, e inmediatamente escribí al grupo manifestando mi tardanza, bueno pues, se prolongó la salida para dos horas después, no por mí, sino también por mis otros primos, al final, pasamos a recoger uno por uno, compramos lo necesario en un grifo y nos en rumbamos a la playa Las Minas de la reserva Paracas, que tanto me gusta y es una de mis playas favoritas, dicho sea el paso, hace muchos pero muchos años que no iba, y pensé que si algún día regresaría sería por un día muy especial, y así lo fue.
Llegamos a la playa, bajamos las empedradas escaleras, un primo mio pisó mal y resbaló causándole raspones en los brazos, ya que estos fueron su apoyo (felizmente), sin mayor daño físico, pudimos ubicarnos y escoger la mejor zona visible al mar.
No es por nada, pero es la primera vez en toda nuestras vidas que venimos a la playa juntos, increíble pero cierto, enserio fue un día muy especial, les comenté que tenía un lugar favorito haciendo la señal con mi dedo, mis dos primos y la esposa de mi primo, me acompañaron ya que estaban tan deseosos de conocerlo como yo de regresar, teníamos que caminar unos cuantos metros, caminando sobre las rocas, existe un pequeño arrecife casi, casi una mini playa caribeña, solo le faltaba un par de palmeras y todo quedaba de lux, aunque sea mi sueño algo caprichoso, aun así me encanta mi lugar favorito, quisiera quedarme ahí un tiempo, desestresarme de la ciudad, de las personas, de todo, fue mi deseo final. Regresaré.
Nos quedamos reposando, tomándonos muchas fotos, saltando rocas y desafiando a la naturaleza, entre erizos y conchas marinas, y entre el mar tibio finalmente nos pudimos sentar y alargarnos al vaivén de las olas. ¡Esto es vida!.
Junté un par de piedras, (tengo esa costumbre), las piedras más bonitas me suelo traer conmigo, he descubierto que hacerme masajes en la planta de mis pies con ellas son una verdadera delicia, en ningún spá se podrá encontrar tal idea.
Nuestra tarde se está dando por terminada y los vientos fuertes no los indica. Mi sombrero que me traje de Cuba, se desprendía de mi cabeza con facilidad, una y otra vez, y por suerte iba a parar entre las piernas de personas desconocidas, quienes amablemente me lo entregaban. Cuando pensé que finalmente mi sombrero lo llevaba en mi cabeza, al subir a la camioneta me di cuenta que ya no estaba, lo había perdido, o se perdió solo, no sé como fue, todo ocurrió en segundos, me dio mucha pena, y como verán en la fotografía, fue mi ultima puesta. Creo que algo de he compensar. Entonces cuando regrese a Cuba, me compraré otro, y también iré a mi playa favorita, esta vez en Cayo Largo, así como la de Las Minas, (una vez más el deseo y el capricho se apodera de mi).
Fue un día dichoso, nostálgico, para recordarlo siempre, hemos quedado en regresar muy pronto, y es que el verano recién comienza. ¡Qué dichosa me siento!.
   

Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...