Ir al contenido principal

MEA CRUZ





Para personas que voluntariamente se sacrifican por acciones ajenas, llamen me, esa soy yo. Consciente e inconscientemente doy parte de mi sangre a otros, esta bien, esta mal, me pongo a pensar a veces, y es que esas veces siempre suelen ser casi siempre o siempre, y no debería ser así, tal vez lo haga porque me pongo en los zapatos de otros, como dolor, sentimiento, pensamiento, etc. siempre peco, y lo hago por ellos. "Creo que necesito ayuda psicológica", o tal vez necesite una terapia de no aceptar debilidades ajenas, ¿o es que soy muy empática?, lo terrible es que son muy pocas las personas que saben reconocer mis sacrificios, de otros no recibo ni las gracias, y del resto solo severas criticas, como si hubiera cometido algún mal. 
Mis sacrificios se gradúan desde no dormir bien hasta dormir en el piso, ya sea en el trabajo, en la casa, amigos, familia, gente extraña, en fin. ¿Cuándo mis sacrificios se vuelven nulos?, cuando explota la pus, y poco a poco he aprendido a decir "no puedo". Y ojo que no me invade el sentimiento de culpa, porque ya aprendí a conocerme. 
El año pasado, me encontraba haciendo una cola interminable para pasar a un servicio, cuando llegó mi turno, y una mujer de sentimiento manipulable pobremente, quería intercambiar conmigo, por supuesto que le dije que no, sin comprender la mujer, insistió nuevamente en poder entrar ella primero a la fila, para esto, lo que ganó más a mi sacrificio hacia otros, es que, estuve haciendo una cola por más de tres horas, bajo un sol sofocante, sin desayunar, ni poder dormir bien, dicho esto, una vez más mi respuesta fue un no, y me he dado cuenta que es algo que no tolero de la gente, que trate de dominar o palpar sentimientos para beneficio de ellos. Me es intransigible, no va, así de simple. 
Las otras veces me he visto, cual cordero puesto sobre una caldera ardiente de fuego, y ha sido porque ya no quedaba alternativa, o es que no habían verdaderos voluntarios que quisieran arriesgarse o tomar la responsabilidad de otros. Pues bien, también me veo en esa situación y en esa situación me encuentro ahora, como no hay opción, acepto el reto.
En honor a la verdad, es cierto que el sin querer de otras personas, por lo general, siempre termine sucumbiendo, estoy tratando de descubrir ese sentimiento, tal vez sea para no verlos sufrir, o seré acaso una perfecta mártir, sea lo que sea, si alguien tiene idea, háganmelo saber, por favor.
Lo que si es verdad, que tanto yo como mi conciencia queremos sanear todo este pandemonio ajeno, es por ello, que he decidido alejarme tal vez esa sea la solución, o tal vez me este expresando mal, quiero decir alejarme y vivir de manera independiente, tal vez así note menos fuerza de voluntad hacia las personas quienes me rodean o la más queridas, Si esa es la terapia, entonces quiero sacrificarme a mi misma; si quiero tener más dinero, tendré que trabajar el doble, o trasnocharme, si quiero viajar, entonces tendré que reducir gastos, si quiero ayudar a los demás, entonces tendré que tener más tiempo disponible, entonces por lo general lo ultimo se encuentra con lo primero, trabajar, trabajar, tener dinero, ahorrar para así poder ayudar a los demás. En resumidas cuentas, me sacrifico a mi misma y ya no por nadie más. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...