Ir al contenido principal

PROYECTO LA ABUELITA


Tuvimos una idea, de como ganar dinero rápido. Era verano, estábamos economicamente mal. No encontrábamos trabajo, y los trabajos que requerían, no era de nuestro agrado. Por esa sencilla razón nació nuestra idea de hacer un negocio y generar ingresos diarios. Nuestro proyecto llevaba por nombre la abuelita, y después de tanto pensar, se nos iluminó el recuerdo de nuestra abuela ya fallecida, a quien el titulo va representado por ella. La abuelita, que buen titulo comercial. El siguiente paso, era poner en practica cual de las alternativas planteadas se iba a desarrollar nuestro negocio. Un desfile de ideas vinieron, concordamos con una, venta de helados de fruta natural, grandiosa idea, trabajamos en los empaques, producción y distribución celosamente.
No voy a negar que esta idea me parecía absurda y vergonzosa, tanto tiempo dedicándome a mi profesión, trabajo en oficina, trabajando en buenas empresas, ganando decentemente, para luego vender helados congelados y ganar un par de soles a cambio. Vaya manera de generar ganancias, me detuve un momento, los grandes empresarios surgieron de abajo, de pronto no les cayó nada del cielo, tuvieron que trabajar en un sueño, en un realidad, para poder generar trabajo a ciento de personas. Bueno después de mi reflexión y leído un par de casos de empresarios, levanté mi voz de protesta en contra de los abusos de los trabajadores que se quedan mas de sus horas y mal remunerados. No quiero esto, quiero ser independiente, quiero ser empresaria lo recalqué. Vamos a echarle ganas para que esto funcione como debe de ser, se lo dije a mi primo.
Nuestra primera vez con nuestros helados fue una vergüenza, pero cada día que pasaba se hacia menos. Tocábamos puertas, conversábamos con los clientes, hacíamos en cuestas verbal, y al poco tiempo ganamos corazones, y paladares de la gente. Fue grandioso, entendí que el trabajo es así, en el área comercial o ventas, hay que salir a buscarlas y convencer al cliente, un trabajo que requiere sacrificio y enamoramiento. Valoré más el sentido del trabajo y por fin sentí ese sentimiento que nunca antes había sentido en mi otros trabajos. Amor y pasión. Por fin lo sentí y enserio es hermoso, a partir de esa fecha comprendí muchas cosas, ponerse en los zapatos del otro, sobre todo del señor que vende helados en su carreta, o la señora que vende agua mineral en la esquina de cada semáforo, me puse en sus zapatos que llegué a la conclusión que tal vez hubieran dicho: Por qué no estudié mejor una carrera. Di una pausa, yo si tengo una carrera, estudios, diplomados, especialización, abracé mi carrera por lo que decidí ajustarme e inclinarme a mi profesión con mucho cariño y dedicación. La abuelita, dejo de seguir produciendo y vendiendo como antes, dimos una pausa.
Ahora pasado varios meses, hemos retomado el tema, queremos que la abuelita crezca, e innove en productos, queremos que este sueño se haga realidad, así como los sueños de los grandes empresarios. Ya no queremos un juego, ni convencimientos, queremos trascender, queremos ser empresarios, queremos ser profesionales. Yo sobre todo quiero dedicarme a lo que tengo, a lo que soy y a lo quiero. No hay excusas. Si hay algo que nos convence es mejorar y comprometernos con mayor auge y cariño. La abuelita será una realidad más.

Comentarios

  1. Mi vida empieza a trabajar día y noche y minimiza gastos para que tengas mayor rentabilidad y no desistas. Guisella

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...