Ir al contenido principal

GOTAS DE LLUVIA


Las veces que he llorado por un hombre, es la suma de cuatro veces, por las que defino mi sentimiento de la siguiente manera:
Dos de ellas ha sido por amor, y las otras dos de sentimientos encontrados.
La primera vez que lloré por amor, fueron lágrimas de tristeza, pena de dejarlo, pena de saber que él se hizo el camino con otra persona, a pesar de mi pena, era consciente, por lo que esas lágrimas fueron solo lloviznas, me repuse al instante, y con el tiempo lo superé.
La segunda vez que lloré por amor, fue porque viajé a verlo, nunca pude decirle en persona lo que sentía, y aquellos sentimientos guardados que tenía hacia él, todo el agradecimiento infinito por tanta pureza y suspiros se fueron desvaneciendo y terminaron siendo confesados ante el cielo bondadoso de nubes pomposas, pues pedí un deseo verlo por ultima vez aunque sea de lejos, y así mi corazón se desprendería de él. Así fue, estando en la sala de embarque del aeropuerto lo vi llegar de otro vuelo, era él, e inmediatamente mi corazón soltó a decir muchas palabras en mente, todo eran palabras de amor y agradecimiento. Estando en el avión apunto de despegar me quebré puesto que sería la ultima vez que lo vería, unas lágrimas rodaron por mi mejilla. Al fin de cuentas, era consciente de mi despedida, una vez más me repuse sin dolor. 
La tercera vez que lloré, fue por causa del dolor y sufrimiento, un antiguo enamorado, me mintió pesimamente, jugó con dos pies, y el resultado fue el rechazo. A esta clase de llanto le defino aguacero, porque fue inesperada la noticia, terminó confesándolo, pero ya era demasiado tarde, mi decisión estaba sentenciada, no había marcha atrás, entonces el llanto de dolor y pena me duró cerca de dos semanas. Después de eso decidí salir del tormento donde estaba, gracias a la ayuda de amigos.
La cuarta vez que volví a llorar, por frustración y pena, fue con este ultimo romance, sencillamente sus celos me invadían y hasta tal punto que me era intolerable, realmente me es intolerable este sentimiento, pero por amor hacia él, me iba frenando. Dijo algo injustificable que realmente me molesté y no quería saber mas de él, sencillamente esto no daba para más, me eché a llorar de rabia y pena, por confiar en una persona que ni siquiera cree en lo que uno dice. Esa noche me eché a llorar cual maría magdalena, amanecí con los ojos hinchados, me maquillé para pasar desapercibida y decidí afrontarlo una vez más sola.
Haciendo una pausa en cuantas veces he llorado, o me ha tocado llorar por ese alguien, pues ha sido la suma de cuatro veces, y dos han sido por amor y consciencia por lo que no me ha dolido casi nada. Mientras que las otras dos, han sido de manera inesperada y sacadas de las casillas, de esas me han tocado llorar más. Me preguntó si es valido llorar más por alguien quien se merece o no, o tal vez significa más amor o enamoramiento que en las otras ocasiones. Lo que si estoy segura que por amor se llora.



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...