Ir al contenido principal

DEJA QUE TE VEA


Y después de muchos años sin vernos, él me buscó. Fue una noche de lluvia, estando en la habitación de mi hotel en Manhattan, tratando de organizar mis pensamientos antes de entrevistar a mi siguiente invitando, el sr. adams un hombre sin escrúpulos y pocos palabreos, iba directo al grano, no creía en nada ni nadie, por lo que siempre ha tenido la coronilla alta. Era un personaje duro de roer, y esto me generaba ataques de ansiedad de solo pensar que si pregunto en falso puedan descartar la entrevista.
En ese momento que me encontraba escribiendo la siguiente pregunta, veo a través de mi ordenador un mail bajo el nombre; Michael Cox supe que era él. Y ese me milagro -me pregunté- inmediatamente cual rayo abrí su correspondencia:

Hola 
Cathy,
Veo que estás aquí en New York, lo supe porque una amiga tuya dijo que vendrías hacer una entrevista. Bueno te estoy esperando, supongo que nos volveremos a ver, o ¿no?. Espero tu respuesta. 
X0X0
Michael.

Y en medio de una sonrisa, pensando: no vi vine por ti, vine por otra persona más poderoso que tú.
Respondí lo siguiente:

Hola
Sr. Michael,
Ya me di cuenta que estás acá. No me digas que has venido siguiéndome. No dejas de sorprenderme. 
Coordinaré con mi agenda. 
Cathy.
  
Y después de enviarle el mail, me acarició la idea de verlo nuevamente, de revivir aquellos tiempos cuando me recostaba en su regazo, me entró la nostalgia, pero dudaba que fuera como antes o tal vez mejor que antes. Al parecer no había cambiado mucho.
Y retomando las preguntas de mi futura entrevista, decidí descansar con las luces apagadas a pesar que los truenos estaban incesantes.
Finalmente me entreviste con el Sr. Adams solo duró cinco minutos puesto que su tiempo no daba para más. No me quedé muy contenta porque esperaba que fuera como habíamos acordado veinte minutos de su tiempo, pero como siempre nada sale perfecto.
Un llamada entraba a mi celular, era un desconocido, en ese momento no sabia si era buen o mal momento para contestar llamadas de extraños. En fin, decidí responder:

- Yo: Hola, si.
- El: Hola Cathy, soy yo.
- Yo: Uhmmm... Sr.Michael.
- El: No me digas señor, que no soy viejo.
-Yo: (sonrisa torcida)... Para que soy buena.
- El: Quiero verte, hoy mismo.
-Yo: Uhmmm... (mirando el reloj de mi mano).
-El: No te arrepentirás.
-Yo: Okay, que sea a las ocho en el bar de la 12 avenida.
-El: Allí estaré.

Llegada la noche, salí en su búsqueda, y con cierto retraso llegué, lo vi sentado cerca a la ventana que da hacia la calle. Me acerqué hacia él, tomando mucho aire puesto que no lo veía hace tres años. Tomé asiento y me saludó con cordialidad; algo retrasada en tu hora, pero no importa por ti espero el tiempo que sea necesario, me respondió. Y con sonrisa a medias le pregunté como había conseguido mi número. Es fácil, tengo mis contactos. Sonrió mirándome a los ojos.
Nos quedamos allí buen tiempo, conversando de su trabajo, yo del mío, Finalmente rozó sus manos entre las mías, y mencionó que me hizo mucha falta. Sin saber mucho que hacer ni decir, solo aspire a sonreir. Después de eso me acompañó a mi hotel, y al llegar, metió sus manos entre mis cabellos, acariciando mi nuca con tal delicadeza, que me hizo sentir viva nuevamente, y lo vi bien, ahí estaba él, no era un sueño, era real. Y mientras lo miraba, supe traducir sus más ansiados deseos. Necesito descansar le dije, mañana me depara un día agotador. Me entendió se despidió con un delicado beso y se marchó.
Aun me quedaba tres días para quedarme en New York. Me vuelve a llamar para invitarme a almorzar, no tenía mucho que perder y fuimos. Almorzamos en un restaurante hermoso, donde la comida te sirven fresca puesto que tienen sus propias hortalizas. Después de disfrutar de un rico almuerzo, fuimos a central park, caminamos mucho, tomamos agua de la fuente juntos mirándonos con bebiamos uno frente al otro, luego me dice: tienes una gota en tu mejilla, espera. y sin más reparo me dio un beso y terminó besándome completamente, caminamos así tomados de la mano, siendo más delicados uno del otro.
Al día siguiente, estaba confundida si estar con él me trae amor o ilusión. Si de verdad el quiere algo serio conmigo o es uno más de sus juegos. ¿Qué quiere conmigo el Sr. Michael?. tenía que ordenar claramente mis ideas si volverlo a ver o no. Antes que este amor que tengo crezca y sea difícil desprenderse. Nuevamente me escribió un mensaje queriendo verme nuevamente. Esta vez le dije que no, que me encontraba muy agitada y pronto regresaría a donde pertenezco. A los pocos segundos un mensaje en respuesta mía, nos volveremos a ver, te lo aseguro, te daré el tiempo que desees. El tiempo que desee me cuestioné, no es tiempo que yo quiera, sino que ambos queramos, disponibles totalmente sin limites, las 24 horas del día. No es momento, no hoy, ni mañana.
Estando en el aeropuerto, recibo un ultimo mensaje de él; nuevamente te me escapas, pero nos volveremos a ver muy pronto ¿si?. Sencillamente no respondí el mensaje el mensaje quedó ahí. Por el momento no deseo verlo, no es momento que me vuelva a ver enamorada y ahogada al mismo tiempo. Sencillamente no puede ser.


     

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...