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CUANTO TE EXTRAÑO


Querida mamita, porque siempre serás como mi madre, tengo tantos recuerdos a tu lado, desde mi pequeña cuidándome hasta cuando crecí, siempre te preocupabas por mi. Tanto cariño, un nudo en la garganta que se ahoga y brota en lagrimas.
Mamá, gracias a ti he aprendido a ser una mujer digna de la casa, y me sorprendo pues tu para mi eres mayor ejemplo. Siempre pendiente de la casa, de tus hijos, de tu esposo, eras mil oficios y lo hacías muy bien, en ningún momento vi que descansaste o te agotabas, siempre para adelante.
Me invaden los recuerdos, y aquellos recuerdos tuyos que me narrabas, todo lo imaginaba. Y pienso que tan duro y largo fue tu caminar, aunque tenías para seguir narrandome más historias.
Estoy eternamente agradecida contigo y creo que lo que aporté no es demasiado. Hace unos años atrás ibas sintiendote mal, los huesos ya no te acompañaban y quien sabe esperabas a la muerte que pase a recogerte todas las noches. Sin embargo iba a visitarte y como las tardes de domingo, te bañaba y me esperabas sentada ansiosa por verme, te peinaba, te perfumaba, te cortaba el cabello cada vez que te crecía y hasta te teñía el cabello, puesto era tu estilista personal. Las veces que te veia me imaginaba como sería el día de tu partida, a veces no quería pensar en eso y sabía que muy pronto llegaría el final. Tenía una necesidad de verte y por haberme quedado contigo más tiempo, sin embargo el tortuoso trabajo me impedía y mi cabeza se negaba a decir no.
Cuando llegó la hora de partir, te vi allí sentada en la misma silla de siempre donde me esperabas, y al verte lloré en ese momento supe que partirías, ya estabas cansada y sería egoísta pretender que te quedarás un tiempo más con nosotros. Me dolió en el alma, mi corazón estaba desechado y flagelado por tu partida, agradecí a Dios por haber tendido su mano hacia ti. Esa noche y las demás noches oré por tu alma. Pero no me sentía bien, en el trabajo la función tenia que continuar y con mi tristeza me colocaba la careta de la tranquilidad y el optimismo, pero cada noche te lloraba, al finalizar el día recordé tu voz, tus consejos, tu amor hacia mi y lo cuan agradecida que estabas conmigo por cuidarte. No mamá, yo estoy agradecida contigo por haberme cuidado desde el día que nací, siempre estaré agradecida por tu amor y cariño.
En la misa del mes, fui a verte a tu lecho y en mi mente te hablaba y creo haberte escuchado muy contenta de que estuviera allí, así como cuando llegaba a visitarte.
A veces siento sentimiento de culpa, porque no haber pasado más tiempo contigo, hubieron veces que me reclamabas y no supe responder. Por los días que no pasé contigo me siento triste y desolada, y en mi gota de tranquilidad y regocijo al corazón te acompañé, nunca te dije que no y hasta el final de tus días y te acompañé, cuando estuviste fría y dormida me despedí de ti y te besé la frente. Me pregunté ¿ahora a quién cortaría el cabello?, ¿a quién bañaré?, ¿a quién atenderé? si ya no estas tú. Nadie valoró más cariño que yo. Me haces mucha falta esa es la verdad, yo acepto tu partida, pero tengo ausencia de tu presencia física. Han pasado tres meses y cada vez que miro el horizonte, las montañas me imagino tu niñez, cada vez que veo el firmamento de estrellas, veo tu rostro. Sonrío, porque sé que estas en paz, estas al lado de mi abuelo un hombre que me dejó admirada y enternecida cuando vi que estando enferma, él te lavaba los pies. El abuelo siempre pensaba en ti, él me lo decía, y estaba preocupado porque pronto te irías, pero no fue así, él se fue primero tal vez para cuando llegara tu hora él te enseñara el camino. Leí que la vida es un puente para llegar a la muerte, puesto que ese es el objetivo principal del ser humano; la muerte.
No, no estoy deprimida, sólo manifiesto mi tristeza y el sentimiento de extrañarte, no evado mis emociones y sentimiento hacía ti, porque si es necesario llorar por recordarte hay que llorar, hasta que el alma se despida del todo y entre el estado de paz.
Pero sabes qué, cada vez que te recuerdo acariciando tus manos, es como tenerte cerca nuevamente, te recuerdo y te veo como si fuera ayer que te hubiera visto mamá.
Te llevo y te llevaré siempre en mi corazón y mente.
Te extraño infinitamente mamita Alicia.


Pd: Gracias por habernos acompañado en el viaje, lo hice en tu nombre.


En memoria a Alicia Alvites  09,12,16

 


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