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CHICA CALABAZA

Pamela era mi amiga del colegio donde estudié anteriormente. A pesar de estudiar en distintos colegios siempre manteníamos el contacto a diario.
A ella le encantaba un chico alto y guapo llamado Juan Alonso. Vivía locamente enamorada de él.
En ese entonces, nosotras teníamos catorce años. Y con catorce bien aventurados años vivíamos llenas de suspiros por doquier. (Sobre todo por los muchachos).
Juan Alonso era nuevo en el colegio. Recién pasaría a quinto año de secundaria y próximamente cumpliría los dieciséis años. Ya tenía muchas candidatas voluntarias y otras escogidas por él. No sé había dado cuenta de la existencia de Pamela. Ella fue exonerada y casi irreconocible ante sus ojos. ¿Te habré visto en algún lado, me parece?. Así era él. Quizás por lo alto y flacucho que era, sólo miraba a lo que esté a su altura, o quien sabe era distraído.
Siempre Pamela me llamaba como cada tarde para contarme los nuevos acontecimientos.Una vez quedé en ir a su casa. Fuimos donde una amiga de su mamá quien lee cartas. Pamela era creyente de lo que la pitonisa le decía: "pronto se enamorará de ti", por mi parte todo lo que hablaba me parecía una patraña.
Una vez salimos disfrazadas para halloween con el fin de pasar por la casa de Juan Alonso y ver si el realmente estaba allí, ¡qué se yo!, ni sabía el por qué estaba allí. Sólo sabía que era en vano. Era mal gastar energía por las puras.
Nos escondimos en una esquina. La intención de Pamela era tocar la puerta y pedir caramelos. Mientras que yo pensaba que fuck tiene en el cabeza. No estamos en los Estados Unidos. Eso de tocar puertas no es de estilarse por estas tierras.
Por no sentir vergüenza ajena, la jalaba y le prohibía de que vaya. No hiciera el ridículo.
Mi paciencia y mi tiempo se agotó. Nos fuimos de allí sin éxito. Fuimos a una bodega. Ahora tenía la intención de pedir caramelos para que sus papás le creyeran que salió con ese cuento.
El señor de la bodega nos vio demasiado "grandecitas". Nos lanzó de su tienda. No le quedó más que otra a Pamela de ir a otra bodega a comprar los benditos caramelos.
Pamela siempre se comparaba con las demás chicas con quien Juan Alonso frecuentaba. Ella quería ser como ellas. Quería tener el cuerpo proporcionado. Siempre se miraba al espejo. Hacía dieta para que él notase su belleza. Se moría de celos sólo de pensar que andaba saliendo con alguna chica del colegio quien no era ella.
Ya se acercaba fin de año y con ello se venía la fiesta de promoción. Pamela para ese entonces consiguió hablar con él. Su amistad recién empezaba pero sin mucha importancia de la parte de él.
Ella quería que él la escogería para que sea su pareja de baile. Lo esperó y hasta le dio señales de su existencia. Pero él siendo tan distraído y desinteresado en ella, nunca se lo propuso. Él fue a la fiesta con una chica muy bonita de su misma condición social.
Al año siguiente, ella lo espiaba desde una esquina, inclusive se hizo amiga de una heladera quien paraba afuera del consultorio del papá de éste, con el fin de sacarle información de todo sus movimientos.
Nada resultó como ella lo anheló. Juan Alonso ese año se mudaba a Lima a estudiar.
Una mañana en que Pamela lo va a espiar lo vio salir con sus maletas. Se echo a llorar. Lloró tanto, para ella fue una gran pérdida.
Años más tarde, cuando el cuerpo de una adolescente evoluciona al de una mujer. Ella se enteró que él regresó de vacaciones a nuestra ciudad.
Sabía que lo encontraría en la discoteca de siempre. Se puso lo mejor de lo mejor. Uno de esos tops que cubren los senos y debajo de ellos caía por separado un trozo de tela que cubría una parte del abdomen y llegaba hasta la cintura, dejando la espalda a notar. Como si fuera poco unos jeans semi descaderado. Eso fue todo. Ella fue a matar.
Juan Alonso no la había reconocido. Se impresionó al verla. Pamela se acercó a él. Lo saludó con una sonrisa picara, le hace recordar de quien era ella. Él no lo podía creer. Se había sorprendido por ese gran cambio. Sólo le desconcertó. Aun así no era de su tipo.
Pamela pensaba que poco a poco conseguiría su amistad y con el su amor. Siempre lo llamaba, sólo para escuchar su voz y colgarle.  Con un poco de valentía llegaron a entablar una comunicación. Se hicieron amigos. Conversaban por teléfono y por el msn. Sin mucho en particular.
Con el tiempo ella entendió que él no era para ella. Nunca se resignó. Aunque muy en el fondo no lo ha olvidado.
Hace poco me volvió a decir que él estaba por acá, "hay que ir a verlo", fueron sus palabras. Y mi clásica respuesta fue un no. Eso fue todo.
A todo esto concluí que cuando alguien no quiere contigo es porque no quiere y punto. No seas chica tonta, no cambies tu manera de ser sólo por agradar o llamar su atención. Se tu misma. Deja que esa persona te busque si realmente le importas. No inviertas tu tiempo en alguien quien no tiene futuro a tu lado. Tampoco dejes notar tus afanes porque bien se aprovechan o bien se burlan, o simplemente haces el ridículo cual halloween... ¿juego o truco?.

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