Ir al contenido principal

APRENDER A DECIR: NO

Tenemos que aprender a decir: "No, no quiero, no deseo, no gracias, no debo, no puedo, no tengo". -dependiendo de nuestras circunstancias-. Sé que es una negación. Sé que hablar en negativo no es bueno. Pero es una palabra en la que se puede salvar muchos pellejos y sobre todo el de uno mismo.
Sólo por quedar bien con los demás decimos: "Sí, esta bien", pero en el fondo se nos sale un hulk y queremos estallar y gritar: "No, no quiero, lo digo porque me siento obligada".
Así que cuando estemos en el centro de estudios, en el trabajo, con esa persona, con aquellas, en fin. Aprendamos a decir: "No". No, nos tiene porque afectar si la otra persona se sienta mal o se resienta. Al final quedará la propia satisfacción de haberlo dicho. A que el sentimiento de culpa se apodere y no solo te hace sentir mal sino también que has cometido un grave error de ambas partes.
Grítalo y aprende a decir no quiero, no me importa, no te quiero, no te necesito, no deseo, no me molestes o con mucho respeto, no gracias. Aunque siempre este ultimo termina por no ser entendido por personas necias.
Que ese ser rebelde salga de nosotros porque enserio es bueno sin excederse. Pero entre vivir atado a las peticiones de las demás personas y ser lo que realmente eres. Pues es mejor vivir en paz y estar en paz con uno mismo, con mucho cariño y respeto decir: No, gracias. No quiero. Ojo, sin dar muchas explicaciones.


Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...