Ir al contenido principal

FEELING NAVIDAD

Siempre por estas fechas navideñas me pongo a recordar la trayectoria que conviví a lo largo y ancho de la casa, de las personas quienes estuvieron y de las quienes se fueron, de las quienes visitaron y de otras que ya no están dispuestas a venir porque las cosas resultan diferentes y diferentes nosotros cuando vamos creciendo y madurando.
Recuerdo mucho que por navidad, no recibía regalo alguno, sin mentir habré recibo menos de quince regalos  durante mi niñez. No se porque razón motivo o circunstancia no me obsequiaban mucho, pero ha generado que por estos tiempos no sienta inquietud alguna de obsequiar a personas, a menos que sea algún juego del amigo secreto. En realidad pienso que la Navidad es eso. Compartir. No es dar regalos por el simple hecho de verte feliz, sino dar un abrazo, rezar, reunirse nuevamente en familia, reír y recordar un  rato. Ahora entiendo que la navidad es eso, prevalece el nacimiento de Jesús y solo a el es dedicado la fiesta y banquete.
Otra de las cosas que recuerdo es; la mesa. La mesa decorada de adornos navideños, mi abuela se esmeraba en que la mesa quedé como restaurant de cinco tenedores y así lo hacia. 
Todos reunidos, mis tíos, mis abuelos, mis padres y uno que otro amigo. Ya era la medianoche y nos abrasábamos. Cenábamos, brindábamos y reíamos. El olor a chocolate caliente y el aroma de que algo rico se estaba horneando me sabe a buen recuerdo. Me sabe a una cálida navidad del cual hizo que me acostumbrara a ver las luces destellantes de aquel nacimiento decorado esmeradamente por mis tías. 
Que lindo para mi, ver la casa cálida, en pleno verano, limpia y bonita, con adornos navideños. 
Los años han pasado, desde que dejé la niñez y mis abuelos se mudaron a vivir al campo, nosotros íbamos a celebrar la navidad allá. Un año en casa otro año en el campo. Desde ahí las cosas dejaron de ser las de antes. Mis tíos en otra parte, mi abuela visitando a su hija, mi abuelo en el campo. Mi mamá y yo empezamos a celebrar la navidad juntas en aquella mesa amplia para doce comensales, se reducieron a dos o tres a lo mucho.
Hace dos años fue la ultima navidad que recibí con mi abuelo. Al año siguiente falleció. Aquel año faltando pocos meses para la navidad, sentí su ausencia vislumbrar. Esa noche no cené, tal vez fue porque ya nada era como antes y cada día la casa se hacia mas grande, la navidad se hacia mas nostálgica y pensativa.
Ahora pienso que la navidad representa recuerdos cálidos, visitas inesperadas, encuentros fortuitos, dar y seguir dando a otros que necesitan, mantener la casa limpia o tu espacio limpio, encontrar tu paz, encontrarte contigo mismo y ver que la navidad representa algo mas que simples regalos materiales. Representa unión, reencuentro, alegrías y sonrisas, nada mas.   

Comentarios

  1. Armando: Es verdad - cierto para quienes tengamos la misma concepción de las palabras - términos. Tengamos en cuenta que hoy en día para muuuuuucha gente la palabra NAVIDAD tiene sentido-significado-concepto : REGALOS, COMIDA, SALUDOS y TRAGO . . . pero no la escencia que tu mencionas: AFECTO - ORACION - CONTRICCIÓN - AGRADECIMIENTO A DIOS - JESÚCRISTO

    ResponderEliminar
  2. Armando amigo, así es. La navidad es sinónimo de reencuentro y oración, enseñar al resto para que forme una buena costumbre lo que significa la Navidad. Un fuerte abrazo. Bendiciones.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

DONDE QUIERAS QUE ESTES

Querido Erick: Desde que tengo uso de razón, estás en mis recuerdos más vivos. Siempre fuiste un niño travieso, juguetón, creativo. Te inventabas tus propios juegos, jugabas a ser cura con tu biblia en mano, o bailabas sobre la cama con la energía y carisma de quien se sabe único. A veces te veía de lejos, calladamente, como si algo dentro de mí supiera que tú eras diferente, especial, sensible... más de lo que el mundo supo entender. Fuiste respondón, sí, pero también solidario: ayudabas a tu mamá Elva a calificar los exámenes, compartías tu risa, tus canciones, tus novelas mexicanas y tu amor por la música hindú. Tu alegría era particular, inimitable. Te veía crecer, cambiar, intentar encontrar un lugar en un mundo que muchas veces no tuvo la delicadeza para acogerte como merecías. Trabajaste, estudiaste, pero algo en el fondo parecía no llenarte del todo. Y aunque no lo supe entonces, hoy entiendo que dentro de ti había heridas que nadie alcanzó a ver, que quizás tú mismo no sabí...

LO QUE PASÓ

Aquella vez que me invitaste a almorzar, pocos días antes de mi cumpleaños, me pareció extraño, la invitación, y consigo el atrevimiento de tomar una foto nuestra y la publicaste en tus estados de WhatsApp. Recuerdo haber pensado: qué raro . ¿Qué intención tiene este  hombre que hace público algo que nunca ha definido en privado? Pasaron algunas semanas y un mensaje de voz llegó a mí desde un pariente cercano. Me contó una conversación que había tenido contigo, donde hablabas de planes conmigo, de un futuro posible. Aquello me resultó aún más desconcertante. Un hombre que quiere a una mujer no habla de ella como rumor; la mira de frente y se hace cargo. Eso, lejos de acercarme, me puso en alerta. Decidí observar. Tiempo después me escribiste por WhatsApp diciendo que teníamos planes, que viajaríamos, que conoceríamos algunos lugares juntos. Y nuevamente mi fino sentido, me decía: ¿Por qué tanta atención hacia mi? no voy a negar que la idea me ilusionó. Pensé —ingenuamente— que ...

LOS HOMBRES DE HOY: SU FALTA DE ENTREGA Y COMPROMISO

Hay una realidad que muchas mujeres comenzamos a ver con más claridad, especialmente después de la pandemia: algo ha cambiado profundamente en la manera en que muchos hombres se relacionan. Lo he vivido en carne propia, y hoy quiero reflexionar sobre ello. Antes de ser madre, antes del caos mundial que nos desubicó a todos, mis experiencias eran distintas. Salía con hombres que eran caballerosos, atentos, presentes. Me invitaban a salir, a comer, a conversar. Jamás me dijeron vamos 50/50. Nunca me pidieron fotos sugestivas, ni hubo exigencias sexuales. Había un respeto tácito. Había, al menos, un intento de cortejo.  Pero ahora, luego de cerrar definitivamente una relación intensa y dolorosa, decidí abrirme al mundo digital, no para encontrar el amor a ciegas, sino para entender e investigar, por mi misma: ¿qué está pasando con los vínculos?  ¿Qué se esconde detrás de tanto filtro y ego inflado?, ¿Qué se esconde detrás de una máscara? Y lo descubrí. Conocí a varios hombres...